Los cominenzos

En cuanto terminé la secundaria tomé la que, en ese momento, era considerada como una descomunal metida de pata.
Viniendo de una familia de profesionales. Gozando de una posición económica relativamente cómoda. Teniendo al alcance de la mano la seguridad laboral que me brindaban tanto los negocios como los contactos familiares, quien les habla decidió hacer caso omiso de ese llamado de la lógica.

Viéndolo hoy a la distancia, no puedo negar que todas esas comodidades y seguridades me brindaban ese colchón emocional que necesitaba para tomar tal decisión.

Hoy por hoy es una decisión muy común entre la gente, pero en ese entonces, en que la mayoría volvía después de años en el exilio, a mi se me ocurrió ir a probar suerte. Salir a conocer el mundo y sus secretos.

Destino: Miami.

Ya se. A mi también me pareció una cagada. Seguramente por eso fue que sólo duré lo suficiente allí como para hacerme de unos dólares y poder partir rumbo a New York.

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